DIAPASÓN

 

Mis días son diapasones,
salgo al flote de esta realidad
que me espera
con su pelotón de decepciones,
y al ver que nada cambia
doy media vuelta;
para quedarme de nuevo
flotando en mis sueños.

Y con una consciencia intravenosa
negar mi cuerpo y mi rocío
a quien no venga
con intención de quedarse;
para hacer de cada uno de mis huecos
materia eterna en sus manos.

Para hacer de mi cuerpo,
algo más que el insípido recuerdo
de una lengua,
de un orgasmo
o de una caída al vacío,
que acabará siendo inexistente
hasta para el propio recuerdo.

Niego mi cuerpo,
como parte de la libertad que es decidir;
niego mi cuerpo,
a quien no quiera hacer de él
ese eterno presente en su pasado
y ese eterno presente en su futuro.

Nieves Ardite G.

Foto de Nieves Ardite García.

PEQUEÑOS IRIS

Sus ojos son el reflejo
de la vida que no tendrá,
de lo que no verá,
de lo que no tocará.

Su iris aguarda
con armonía
cada uno de sus sueños,
y están llenos de esperanza
por la vida que imagina
y que no vivirá.

Pequeño iris;
en un pequeño cuerpo,
pequeño iris que merecería
el todo del universo.
Ver grandes cosas,
Vivir grandes sueños.

Cuántos pequeños iris
sufriendo,
la nada,
el hambre,
el maltrato
y el aislamiento.

Pequeños iris supremos
llenos del todo
que crean de la nada,
acunando
pupilas dilatadas.

Reflejo del asombro,
sorpresivas e inocentes
son las miradas,
dando luz a la miseria
que invade sus cuerpos
fría, putrefacta y descarada.

Nieves Ardite G.

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Perdidos

Búscame bajo el raso
del pijama
que mi piel cubre,
y haz que tus dedos bailen
bajo él, acariciándome.

Deja al descubierto
mi piel, lame mis cicatrices.
Bésame, tócame,
susurra tu deseo en mi oído
hasta erizar mi piel.

Enrosquémonos,
en el raso de mi pijama
olvidado a los pies
de las sábanas,
o en ardiente algodón de ellas.

Perdámonos,
rompamos el silencio
de la noche
minuciosamente,
hagámoslo migajas.

Y después unamos los pedazos;
del silencio roto
por los gemidos de amantes,
que volaron por la habitación
como diamantes.

Juntémoslos,
en un único instante
en que tu piel a la mía se funden
en un abrazo incesante.

Ahora sí,
que el silencio
que  hace el momento eterno
amor, nos acoja en su seno
y nos arrastre suave al sueño.

Nieves Ardite G.

APOSTAR

Si volviera;
a encontrarme en los ojos
del sexo opuesto,
no apuesto por nada
y por todo apuesto.

No apuesto,
por perderme en sus besos,
y apuesto por encontrarme
y reconocerme
en cada uno de ellos.

No apuesto,
por la desorbitada locura
que me aleje del resto
del mundo , y apuesto
por la cordura al compartir
mi mundo.

No apuesto,
por invertir en él todo mi tiempo,
pero sin duda apuesto
por que en su compañía
me olvide del tiempo.

No apuesto,
por cambiar mi pensamiento,
transformarme; pero apuesto
por que le haré reír
hasta de mis defectos.

No apuesto,
por no discutir nunca
pero apuesto,
porque lo haré con el diálogo
y con la escucha.

Orbitando así siempre
en el mútuo respeto,
para acabar desorbitando
tan solo,
en cada esquina del lecho.

Nieves Ardite G.

Foto de Nieves Ardite García.

Tú, mi penitencia

Amarte elegí yo cual penitencia
de errores del pasado que no entiendo,
amarte;parecía ser juego eterno;
con fuerza defendía yo mi creencia.

Y al poco tiempo, me vine dando cuenta
que te amaba más que al aire que inspiraba
mas ahora que he crecido a golpes ciertos
si volviera a elegir; no respiraba.

Nieves Ardite. G.

Foto de Nieves Ardite García.

De negro

Mis versos se tiñen de rojo,
por la sangre que fluía
por los cuerpos; dando la vida,
y ahora yace como huella caduca
en el suelo.

Mis versos se tiñen despacio,
en silencio.

Mis versos se tiñen de negro,
del luto
que caerá al olvido
cuando pase el tiempo.

Mis versos se tiñen despacio,
en silencio.

Mis versos se tiñen de los colores del dinero, culpable
de la sangre derramada,
y de las balas por el aire.
Dinero, tan colorido y sangriento.

Mis versos se tiñen despacio,
en silencio.

Y cada uno de mis versos;
es una costura bordada
en mi alma cicatrizada.
Y cada cicatriz supura
con cada noticia de nuevo.

Nieves Ardite G.

Foto de Nieves Ardite García.